LOS SABERES DE MIS ESTUDIANTES
A través de las preguntas que he realizado entre los muchachos, encuentro coincidencias con la información que he encontrado al respecto: En un artículo publicado en el Boletín Electrónico de RedIris Soler (1997) aportaba datos sobre el consumo de materiales en Internet indicando que "la mayor demanda de materiales se dirige hacia las páginas de sexo o hacia las universidades. Entre éstas, la demanda principal se produce en el ámbito de humanidades y ciencias sociales. Entre las páginas restantes, la propia Internet, el cine, la música, el entretenimiento o el ocio son los temas más consultados". Ante este mercado de productores-consumidores de información, el autor indica la escasa producción de materiales desde el territorio español, destacando los Estados Unidos como los principales productores.
Estos datos son especialmente significativos si consideramos por un lado el creciente número de usuarios conectados a Internet (según datos aportados en La Vanguardia del 28/06/97 en enero de 1997 se encontraban conectados más de 100.000 hogares) y por otro que esta extensión de las telecomunicaciones está generando cambios importantes en las relaciones personales, culturales y en la adquisición de conocimientos (Martínez, 1994).
Pero ¿Cuál es la información a la que acceden nuestros alumnos? ¿Qué usos le dan a la Web? ¿Qué procedencia tienen los materiales a los que acceden? ¿Cuáles son las temáticas que nuestros alumnos consultan?
Ante estas cuestiones nos planteamos analizar el uso que alumnos de nivel medio superior realizan de la Web con el objetivo de conocer aquellos lugares más frecuentados, las características de la información que consultan (temática, procedencia de la misma, etc.). Todo ello al final nos llevará a un mejor conocimiento de las tendencias de utilización de la Web por los estudiantes, así como a planificar y considerar futuras actividades educativas con la red.
Actualmente las escuelas de nivel medio superior tienen los recursos tecnológicos básicos para interactuar en la llamada sociedad del conocimiento. Por tanto, en mi grupo he decidido aplicar tres preguntas y estos son los resultados:
¿Cuándo has consultado Internet por última vez fuera del plantel?
o En la encuesta realizada, comprobamos que aproximadamente el 65% de los estudiantes de bachillerato consultó Internet el día anterior a la encuesta.
o Como conclusión destacamos la brecha existente entre los estudiantes, por un lado, y la población en general, mucho más atrasada en el uso de las TIC’s. Ellos son la llamada Generación “T” (de Tecnología)
El uso más común que haces de Internet es:
o En cuanto al uso que se hace de Internet por parte de la población estudiantil destaca la diversidad de formas de comunicación: búsqueda de información y música, intercambio de información a través de la mensajería instantánea (e-mail), participación en diversos foros.
o Estos datos indican una nueva forma de relación con los medios de comunicación, más autónoma respecto a los poderes establecidos. Si hasta ahora se leía, se escuchaba, se veía lo que los distribuidores y exhibidores querían que se escuchase, ahora es el público el que puede decidir entre un abanico mucho más amplio de propuestas, enriqueciendo la diversidad cultural y la libertad de elección.
o Y los medios tradicionales, vinculados aún a la imprenta y lo analógico, deberán adaptarse o desaparecer.
Si has buscado información, ¿de qué tipo?
o En cuanto a la información específicamente referida a la educación en el plantel, podemos apreciar como los alumnos utilizan a menudo Internet como una herramienta de búsqueda de información referidas a las asignaturas y módulos profesionales.
o Esto nos debería hacer reflexionar sobre la misión del profesor como catalizador de dichas búsquedas, enseñando al uso riguroso de las mismas, a las formas de citar y no de copiar, así como a la distinción entre lo relevante y con valor de lo que no.
Es increíble ver que la tecnología no sólo nos ha alcanzado, sino que nos ha rebasado. Ya no es una moda, sino una herramienta para la vida. Es necesario incrementar paulatinamente en los planteles el número de equipos con conexión a internet.
La formación y experiencia de los estudiantes en el uso de la tecnología, en algunos casos rebasa la de los profesores. Para que se incremente el número de docentes que utilizan las tecnologías de la información y la comunicación como instrumentos curriculares es fundamental favorecer espacios de capacitación y actualización.
La formación de los docentes deberá incluir programas que nos permitan desempeñarse en los nuevos entornos de aprendizaje, tanto virtuales como de teleformación.
Es necesario saber canalizar el conocimiento de este medio de comunicación para explotar sus bondades en función del aprendizaje de los estudiantes. Sabemos que es un reservorio, es decir para obtener: información, música, fotos, video; pero también un espacio social de acción individual y colectiva, es decir, como espacio de comunicación para hacer cosas como: buscar, crear, producir, compartir colaborar, comprar, vender, obtener asistencia técnica y profesional.
Quizá en vez de quejarnos del copy-paste, deberíamos preocuparnos por enseñarles a hacerlo con propiedad, mesuradamente y con la perspectiva de discernir entre información confiable y de calidad de la que no lo es. Enseñarles a compartir, opinar y evaluar la información que tengan de ciertos temas de interés. Debemos buscar los mecanismos para evitar que se dé mal uso al equipo del plantel, programar las máquinas para evitar páginas:
o Que promuevan violencia o aboguen por la destrucción de propiedad incluyendo acceso a información concerniente a la fabricación o compra de artículos destructibles o armas.
o Que no estén relacionadas con los objetivos educativos.
o Que contengan pornografía, materiales relacionados con la obscenidad y la sexualidad, ya sea en retratos o escrituras, que son intencionados para estimular sentimientos eróticos o apelar a un interés lascivos al desnudo, sexo o excreción.
o Que acosen, amenacen, humillen, o promuevan violencia u odio en contra de otra persona o grupo de personas en relación a la raza, color sexo, religión, origen nacional, edad, estado civil, incapacidad o desventaja física o mental.
o Para un beneficio o ganancia propia, ganancia financiera, para anunciar algo de venta, transacción de un comercial o propósito político.
o Que hagan copia al trabajo de otro sin el consentimiento propio.
o Que usen lenguaje profano inapropiado que con certeza ofendan a los demás en la comunidad de la escuela.
o Que con un conocimiento completo obtengan datos falsos que puedan ser interpretados o intencionados para dañar la reputación de otra persona.
o En violación de cualquier ley estatal o federal, incluyendo el material del autor de derechos y material protegido por una clave secreta.
o Que contengan información personal acerca de ellos mismos u otros, incluyendo información protegida por las leyes de confidencialidad.
o Usando la cuenta del Internet o correo electrónico de otra persona sin el permiso escrito de ese individuo.
o Que se hagan pasar por otra persona o se transmitan por medio de un correspondiente anónimo.
o Que hagan acceso a servicios que deban ser pagados sin el permiso específico del administrador del sistema.
En nuestro papel de facilitadores, tenemos la obligación de prepararnos para conocer lo bueno y lo malo de esta herramienta, para poder hacer una planeación de nuestras clases, organizar nuestras tareas, dirigir nuestras actividades (tanto individuales como grupales) y controlar los resultados obtenidos para compararlos con los que esperábamos. Debemos convertirnos en buenos guías del conocimiento de esta era, de lo contrario seremos obsoletos.
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